Observando lo visto cada día en este país de políticos corruptos, no es
de extrañar que cada vez más gente tenga que dejar sus casas y su ciudad
para poder encontrar en otro sitio un poco de luz. Y es que claro, con
tanto paro y con tan poco trabajo, la gente no puede quedarse viéndolas
venir y no le queda más remedio que buscarse la vida en otros lugares.
Es el caso de un amigo de mi marido.
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